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sábado, 26 de enero de 2013

La injerencia americana y alemana en la transición española, el congreso de Suresnes (1974)


En una de las primeras entradas del blog hice un breve repaso sobre el sistema político actual en España, la segunda restauración borbónica, como esa entrada está muy resumida y falta información voy a ir añadiendo nuevos conceptos que pueden ayudarnos a entender el sistema actual. Intentaré analizar la importancia del congreso de Suresnes para el actual sistema político, y dar unas pequeñas pinceladas de cómo se organizó la "transición" o "transcacción" española, como últimamente se le oye nombrar, y como a partir de este congreso se establecerá el que ha sido -y sigue siendo- uno de los principales pilares del régimen actual; el PSOE.

A diferencia de la primera restauración –periodo de 1874 a 1931-, donde todos los mecanismos políticos que se desarrollaron para el mantenimiento del sistema eran de “producto nacional” –con Cánovas a la cabeza en la elaboración-, la segunda tiene unos agentes externos imprescindibles.

(Imagen del congreso)

Nos situamos a comienzos de los 70, estamos en plena guerra fría, la URSS y el campo socialista son todavía temibles para occidente, en Asia el comunismo gana terreno con la derrota americana en Vietnam, en América Latina –continente de influencia de EEUU- ya no es sólo Cuba la que se sale del rebaño, Chile y su cobre también han caído en manos de izquierdistas, por no hablar de la infinidad de guerrillas que ya actuaban en el continente sudamericano. Mientras, en Europa, donde el status quo reina sin problemas, los dos estados de la península ibérica –España y Portugal- se enfrentan al final de dos regímenes fascistas, caracterizados por los siguientes puntos:

- Final de una dictadura fascista y personalista.

- Buenas relaciones con EEUU, en alianza anticomunista.

- Desarrollo del capitalismo, entrada de capitales norteamericanos –a cambio de bases militares-  y desarrollo incipiente de la industria.

- Una oposición liderada por el Partido Comunista –PCP y PCE-.

Hubo un punto que España y Portugal no compartían, el imperio colonial. A principios de los 70 las colonias portuguesas de Mozambique y Angola se rebelaron contra la metrópoli, la respuesta fue un “pacificación militar” a través de las fuerzas armadas de Portugal. Mientras el resto de potencias coloniales se preocupaban de abandonar el continente (por lo menos militarmente) de la forma más correcta posible, Portugal seguía enviando hombres a una guerra inútil imposible de ganar –ni EEUU había podido con los deseos de independencia de los vietcong ¿Iba a poder Portugal?-. En consecuencia, el movimiento anticolonialista dentro del ejército se hizo fuerte, uniéndose este al de oposición a la dictadura. Finalmente, el ejército, junto al PCP (Partido Comunista de Portugal) fueron los principales protagonistas de la revolución de los claveles de 1974, revolución que finalmente fue domesticada, pero durante 1974 fue el quebradero de cabeza del bloque occidental ¿Una revolución comunista en Portugal? ¿Podían ganar los comunistas al otro lado del telón de acero?


La respuesta es NO. Los comunistas estaban vetados del poder en el lado occidental, si no que le pregunten a los italianos. No nos vamos a centrar en como la revolución de los claveles se domesticó, sino en cómo esta influyó en las acciones de EEUU y sus aliados en relación a la “transición” española.

1974 fue un año turbulento para el franquismo, Franco ya demostraba incapacidad total para gobernar, el año anterior -1973- había sido el atentado a Carrero Blanco, coincidiendo con el proceso 1001 –en el cual se juzgaba la dirección de las Comisiones Obreras, un juicio en el que se pretendía denunciar a la comunidad internacional como eran los juicios franquistas, siendo protagonistas los líderes comunistas que dirigían CCOO, casualmente el mismo día del juicio ETA asesinaba a Carrero, centrándose la atención de los medios internacionales en este último hecho-. Tras la muerte de Carrero, el régimen se centró en un inmovilismo final “a verlas venir”, pues los dirigentes ya eran conscientes de la imposibilidad de mantener una dictadura en la Europa occidental tras la muerte del dictador.

Aquí entran los agentes externos, el principal sujeto de esta trama será la CIA, junto a la socialdemocracia alemana. Henry  Kissinger, como secretario de Estado de EEUU y Willy Brandt como líder de la socialdemocracia alemana, serán sus representantes. El germano-americano acababa de coordinar la operación que puso a Pinochet en el poder –ya tenía experiencia en acabar con comunistas- y Willy Brandt estaba en su último año de legislatura en la República Federal Alemana, aquella que seguía manteniendo ilegal al KPD (Partido Comunista de Alemania) y donde la represión era tal, que las guerrillas urbanas como las RAF tenían un apoyo entre la juventud alemana enorme. Dos expertos anticomunistas, uno desde derecha y otro desde la izquierda, que acabarían, como no, galardonados con el premio Nobel de la Paz por sus labores contra el comunismo (al igual que Gorbachov). Cabe destacar que actualmente Kissinger es acusado de varios genocidios políticos y de múltiples violaciones de los derechos humanos, veamos como lo juzga la comunidad internacional –supongo que igual o parecido que a Pinochet-.

(Kissinger y Brandt reunidos)

Nos centramos ahora en España, como ya hemos dicho el régimen estaba en sus últimos estertores, la oposición, liderada por el PCE y las Comisiones Obreras ganaba cada vez mayor peso entre los trabajadores, entre uno y dos millones de personas se movilizaban activamente contra el régimen, siendo el apoyo mayoritario todavía para el franquismo, aunque con riesgo de perderlo debido a su desmoronamiento y a la crisis económica –no olvidemos la crisis del petróleo de 1973-. Cuando muriese el dictador ¿Qué iba a pasar? La respuesta primera sería, una democracia a lo occidental, pero el problema sería ¿Quién ganaría las elecciones? En un principio se dilucidaban dos partidos contrapuestos, el heredero del franquismo –lo que a la postre serían UCD y AP (PP)- o el partido de oposición, el PCE. Tras la revolución de los claveles y la demostración de fuerza del comunismo portugués, ¿podría el PCE presentarse como un partido de gobierno?

Desde EEUU y Alemania se llevaba diseñando muchos años como iba a ser la transición española, ahora se enfrentaban a nuevo problema, ¿Quién ocuparía ese lugar de izquierda moderada? Esa izquierda capaz de contener a los trabajadores y mientras obedecer a los dictados geoestratégicos (entrar en la OTAN, privatizar pilares económicos, entrar en la UE…), en Europa eran los partidos socialdemócratas los encargados, en España este partido sería el PSOE. El problema del PSOE es que había desaparecido durante los cuarenta años de dictadura, que aun estaba anquilosado en ideas marxistas de la socialdemocracia bernsteniana y la falta de un relevo generacional capaz de conectar con los nuevos tiempos.

«Los servicios secretos norteamericanos y la socialdemocracia alemana se turnan celosamente en la dirección de la Transición española, con dos objetivos: impedir una revolución tras la muerte de Franco y aniquilar a la izquierda comunista. Este fino trabajo de construir un partido «de izquierdas», para impedir precisamente que la izquierda se haga con el poder en España, es obra de la CIA, en colaboración con la Internacional Socialista. El primer diseño de esta larga operación se remonta hasta la década de los sesenta, cuando el régimen empezaba ya a ceder, inevitablemente, bajo la presión de las luchas obreras y las reivindicaciones populares. El crecimiento espectacular del PCE y la desaparición de los sindicatos y partidos anteriores a la Guerra Civil, especialmente UGT y el PSOE, hacen temer una supremacía comunista en la salida del franquismo. Los cerebros de la Transición comienzan a marcarse objetivos muy concretos.»

«En el propio Pentágono, Fernández Monzón es recibido por un coronel estadounidense. «Me puso frente a un gran mapa que tenían desplegado allí, lo señaló y me preguntó qué veía», recuerda el hoy general en reserva. «Yo le contesté: ‘Un mapamundi’. Y él insistió: ‘Pero ¿qué hay en el centro?’ El mapamundi se puede desplegar de distintas formas, claro, y ellos lo habían hecho de modo que en el centro exacto quedaba la península Ibérica. Entonces le contesté: ‘En el centro está España’. Y él, sonriente, remachó: ‘Pues por eso está usted aquí’.» «No es verdad todo lo que se ha dicho de la Transición. Como eso de que el rey fue el motor. Ni Suárez ni él fueron motores de nada», continúa Fernández Monzón. «Sólo piezas importantes de un plan muy bien diseñado y concebido al otro lado del Atlántico, que se tradujo en una serie de líneas de acción, en unas operaciones que desembocaron en la Transición. Todo estuvo diseñado por la secretaría de Estado y la CIA, y ejecutado, en gran parte, por el SECED, con el conocimiento de Franco, de Carrero Blanco y de pocos más» (Extractos del libro "La CIA en España" de Alfredo Grimaldos)

(La CIA en España, libro muy recomendable de Alfredo Grimaldos)

Así llegamos al congreso de Suresnes, el más importante del PSOE moderno, ya que desde este, se marcó la política y el papel que este nuevo PSOE llevaría en el sistema de la segunda restauración. Debía ser el partido de la izquierda, el partido que arrebatase los votos al PCE y que llegase a ser un partido de gobierno, un partido que desde el gobierno aplique privatizaciones e introduzca a la nueva democracia española en los entes supranacionales anticomunistas, la OTAN y la UE. Desde un gobierno de derechas (UCD) hubiese sido imposible la entrada en la OTAN, por ejemplo, debido a la contestación ciudadana que esta decisión hubiese tenido.

La militancia del PSOE en los 70 era casi inexistente, durante la república y la guerra civil fue el primer partido de la izquierda, pero tras la guerra, la represión, y que la mayoría de cuadros jóvenes (JSU) acabaran en el PCE, el PSOE se recluyó a un exilio alejado de la realidad española, condenado a la desaparición.

¿Pero cómo se iba a conseguir todo esto con un tiempo tan limitado? Se necesitaría gran financiación, sin problemas si tienes a la CIA y a los alemanes detrás, y una nueva dirección, que eliminara todo lo relacionado con el marxismo y que imprimiera juventud y carisma para esa “nueva” España. La nueva dirección salió de Andalucía, Felipe González, Alfonso Guerra y Manuel Chávez.  Sobre todo González sería el protagonista de este cambio y de este congreso. Lo sucedido en Suresnes es lo de menos, estaba todo preconcebido, el congreso lo ganó González, retiró toda referencia al marxismo y abrazó el librecambismo, y pronto se empezó a ejecutar el aislamiento del PCE y la sobredimensionada publicidad que tuvo el PSOE durante los primeros años de transición –comparada con en censurado PCE que hasta pocas semanas antes de las elecciones no fue legalizado, sin tener posibilidades de aparecer en los medios-.

(Imagen de una manifestación antifranquista)

El enorme carisma de González y su habilidad política para arrinconar al PCE, y para contradecirse sin llegar a tener efectos electorales perjudiciales, hicieron de Felipe el héroe de la transición junto al rey y a Suárez. Acabaría ganando las elecciones en 1982, y aplicando todo aquello que interesaba a EEUU y al bloque occidental, desmantelando así, la soberanía y el tejido productivo que hoy tanto echamos en falta.

Lo importante de este congreso es:

1º La injerencia extranjera en los planes políticos del país, la transición se elaboró desde fuera, cada vez lo tenemos más claro y las pruebas lo evidencian. España no fue –y sigue siendo- nada más que una pieza dentro de la geoestrategia mundial, con Franco cumplió un papel necesario para EEUU, la contención del comunismo, el congreso de Suresnes se realizó para que el comunismo siguiese contenido, pero esta vez desde la democracia burguesa.

2º Comenzaría a desarrollarse de forma sustancial el sistema político español, el PSOE, desde este momento quedaría como uno de los partidos del poder, ya que fue diseñado a partir de Suresnes para aplicar una serie de medidas que sólo puede aceptarse desde el gobierno. El otro partido aparecería por inercia como contraposición a la “izquierda socialista”, UCD y AP, los partidos del franquismo –uno moderado y otro sin tapujos- acabarían formando el PP, la otra pieza indispensable para el sistema bipartidista. El otro agente en cuestión, el PCE, acabaría siendo víctima de la estrategia de Kissinger y de sus propios errores intentos, abrazando el eurocomunismo carrillista que acabaría por destruir interna y externamente al único Partido que fue oposición en el franquismo.


El PSOE surgió como el partido que debía ocupar el espacio de la izquierda, y así fue, la lucha contra el PCE se ganó pronto, el problema es que el PSOE se formó desde un inicio por personas sin ideales socialistas ni obreros, y aquellos que entraron posteriormente, en su mayoría, tampoco lo fueron. Y bajo mi punto de vista, nunca lo será, ya que el papel del PSOE está determinado no sólo históricamente desde Suresnes, sino que también organizativamente, donde la cúpula del partido es quien elige tanto a dirigentes como a diputados, presidentes autonómicos o alcaldes, el PSOE no se puede cambiar porque ya forma parte del sistema, es una herramienta de este, si se cambiase dejaría de ser el PSOE y pasaría a ser otra cosa.

Hoy en día nos encontramos en un final del ciclo del sistema político –haciendo historia comparada con la primera restauración podemos ver como los dos partidos del régimen (PP y PSOE/Conservadores y Liberales) pierden peso electoral y aumenta el clima de protestas-, finalmente los partidos del poder –en los años 20- hicieron frente único ante su repliegue (al igual que en Grecia (2012) o en Euskadi (2009)) y como probablemente pase aquí a nivel nacional dentro de no mucho tiempo. No podemos saber lo que pasará después, pero para algo está la historia, sería interesante encontrarnos un escenario político tras las siguientes elecciones donde PP y PSOE se vean obligados a coaligarse, evidenciando así su papel en el actual sistema político.


jueves, 18 de octubre de 2012

La huelga general revolucionaria de 1917


Ayer se convocó huelga general para el 14 de Noviembre, y ya ha saltado la caverna con sus argumentos habituales "lo que se necesita es la unidad no huelgas" "solo sirve para perjudicar a España...", la verdad es que la huelga general es la herramienta más efectiva que tiene la clase trabajadora para mostrar las contradicciones del sistema, si los trabajadores no van al curro, la sociedad no funciona y los grandes empresarios no obtienen beneficios, eso es lo que les molesta, que los trabajadores, a partir de las huelgas tomen conciencia como clase que comparte los mismos intereses.

La huelga del 14-N se contempla a falta casi de un mes como una huelga histórica, para empezar los países mediterráneos -de momento, Portugal, Grecia, Chipre y posiblemente Italia- se han unido en una huelga general europea -o sureuropea-, además el contexto nos hace suponer que va a tener un seguimiento mayor que las dos anteriores, incluso el pequeño comercio podría llegar a cerrar... quien sabe, eso ya dependerá del papel de los sujetos activos en esta huelga y del trabajo realizado previamente.



Quizá sea momento de recordar la huelga revolucionaria que pudo suponer un cambio en la historia de España irreversible. Corría 1917 y España se encontraba en una de las mayores crisis de su historia. Económicamente la burguesía ganaba cada vez más, Europa se encontraba en guerra y España como neutral se convirtió en abastecedor de ambos bandos, desde 1914 que había empezado la guerra los beneficios fueron enormes, cada vez las potencias beligerantes exigían más mercancías por lo que los dueños de las fábricas es España explotaban cada vez más para producir más y obtener mayores beneficios, a esto hay que sumarle la inflación galopante que desencadenó esta situación.



El sistema político vigente, la restauración borbónica, estaba ya en su principio del fin, los partidos del poder cada vez tienen menos legitimidad, cada vez es más obvio el fraude electoral y el caciquismo reinante en los pueblos, los de oposición, desde republicanos, socialistas y regionalistas catalanistas (Lliga Catalana) se acaban alejando del régimen y rompen con la constitución de 1876, piden una nueva constitución y un nuevo sistema político, estos partidos de oposición entran en contacto con el otro agente fundamental, que ha sustentado la restauración desde su nacimiento y que en estos momentos está alejándose también del régimen; el ejército.

Tras la entrada en Marruecos el ejército español se divide entre los que están en la península y los que están en Marruecos luchando contra los rifeños, el sistema de ascensos -ascienden más los que tienen méritos de guerra- hace que los dos sectores del ejército se distancien cada vez más, el ejército peninsular se ve desfavorecido, esto sumado al aumento de los precios debido a la inflación por la exportación masiva hace que se empiecen a formar juntas militares, son juntas que nacen desde la oficialia media. Estas juntas reinvindicarán aspectos gremiales como los ascensos, pero también se declararán contrarios a las decisiones del gobierno y del ministro de guerra respecto a Marruecos y al ejército en general. Esta situación del ejército podía beneficiar a la oposición a la restauración, sin embargo las reuniones entre junteros militares y la oposición no se llegaron a materializar debido a la entrada en acción del "tercer agente", el más poderoso; los trabajadores.

El movimiento obrero poco a poco iba engrosando los sindicatos de clase del momento, la UGT de caracter marxista y la CNT anarquista, los socialistas utilizaba métodos pacíficos, el más habitual la huelga o la manifestación, mientras que parte de los anarquistas -no necesariamente de la CNT- se habían caracterizado hasta entonces por la propaganda por el hecho es decir, el atentado como política, tanto a presidentes del gobierno, patrones o burgueses en general, los patrones mientras tanto pagaban a pistoleros para asesinar sindicalistas.
(Propaganda reaccionaria)


Los sindicatos son conscientes de la situación de España y se unen para una convocatoria conjunta de huelga general, aunque los objetivos no son los mismos, la UGT pretende derrotar al gobierno, la convocatoria de elecciones y la redacción de una nueva constitución, la CNT quiere la revolución ya. La huelga se inició en Valencia, donde los ferroviarios estaban ya en huelga desde hacía días por problemas gremiales, la ciudad se declaró en huelga en apoyo a los ferroviarios y poco a poco esta se fue extendiendo por toda la península, el 18 de Julio empezaría la mayor huelga en la historia de España hasta el momento (posteriormente solo sería superada por la huelga que hizo fracasar el golpe de estado de Julio del 36). El inicio fue caótico, la huelga se convocó antes de lo previsto y los apoyos fueron desiguales, los jornaleros andaluces por ejemplo, no respondieron a la llamada, sin embargo las zonas industriales pararon por completo, sobre todo en el norte, Barcelona y Asturias serían los lugares donde la huelga tuvo más fuerza, la precipitación a la hora de iniciar la huelga hizo que las cajas de resistencia no fuesen suficiente para aguantar mucho tiempo.

(Afiliación a UGT y a CNT en 1917)

La esperanza para el triunfo revolucionario, o simplemente la caída del régimen, dependerá del ejército peninsular, Grabiel Maura -representante de la restauración- inmortalizaría la importancia de la decisión del ejército en la siguiente frase "La duda es si pegarán los soldados, si pegan los soldados ¡Santo y vuelo! Pero... si no pegan que Dios nos coja confesados". Finalmente las cúpulas militares apoyarán la represión por miedo a revolución social que ya se estaba iniciando, en este momento el ejército español tomará una dirección ultra conservadora que ya no abandonará, en la represión a la huelga destaca Francisco Franco aplastando la huelga en Asturias, según el gobierno habrá unos 100 muertos tras más de una semana de huelga y muchas más de represión, varios líderes sindicales acabarán en la cárcel  entre ellos Largo Caballero, lo que afectará notablemente a la opinión pública.

El ejército salvó al sistema de la restauración, pero solo alargó un poco más su agonía, hasta 1923 concretamente, cuando la clase dominante, ante la efervescencia del movimiento obrero, apoya a un dictador militar -Primo de Rivera- como solución a sus problemas.

K. Marx pensaba que la revolución triunfaría en Inglaterra al ser el país con el proletariado más desarrollado, aunque al final de su vida ya pensaba que serían Rusia o España los países que primero tendrían intentonas revolucionarias serias. Lenin teorizaría sobre esta cuestión, la revolución no triunfó en Inglaterra porque consiguieron crear una aristocracia obrera gracias a los beneficios obtenidos del imperialismo, es decir, con las ganancias de lo robado a las colonias se mejoraba las condiciones de vida de los obreros de la metrópolis. Por lo tanto, serían los eslabones más débiles de los países imperialistas aquellos donde triunfaría la revolución, es decir España o Rusia, ya que tienen un proletariado creciente y no tienen tantas colonias para extraer los beneficios suficientes para sus clases populares. Y no se equivocaba, en España estuvo a punto de triunfar antes incluso que en Rusia, ¿Qué falló? Esta respuesta daría para una entrada más o para varias, pero posiblemente la falta de un partido revolucionario serio al estilo bolchevique sería una de las razones principales.

En Octubre de 1917 triunfaría la revolución Rusa, lo que provocó un estallido revolucionario en toda Europa, incluida España, lo que la historiografía llamaría posteriormente El trienio bolchevique, tres años de huelgas, ocupaciones y manifestaciones masivas que acabarían por destruir el sistema de la restauración, la lucha de clases se radicalizó llegando al pistolerismo como práctica habitual, y a la famosa ley de fugas, práctica habitual de policía y carceleros, cuando trasladaban a los presos se les "dejaba escapar" del furgón, mientras huían se les disparaba por la espalda, siendo un asesinato justificado debido a su intento de fuga.


Tras muchos años de movimiento obrero combativo, de miles de manifestaciones, huelgas sectoriales, gremiales, lucha contra la restauración, contra las quintas militares, contra la dictadura... finalmente en 1931 se consiguió un nuevo marco que hizo avanzar al movimiento obrero, la II República, la lucha mereció la pena, aunque ya sabemos como acabó el tema, la clase trabajadora y el movimiento obrero no dejaron de luchar hasta que se les eliminó físicamente.

Para finalizar me gustaría realizar una reflexión; en ocasiones, por no decir casi siempre, la gente de izquierdas suele renegar de la historia de España de una forma total, fijándose únicamente en la historia vista por y para la clase dominante, pero la historia de España es mucho más rica, no es únicamente El Imperio y el genocidio en América, o "las fracasadas desamortizaciones" o nuestros ineptos reyes, también es la historia de las clases populares y trabajadoras, y en estos años desde finales del siglo XIX hasta el holocausto español (guerra civil y posguerra) podemos estar muy orgullosos de nuestros antepasados, trabajadores y luchadores que dieron la vida por el bien general y por los intereses de la clase trabajadora. Hoy en día muchos reniegan de su dignidad por 100 míseros euros... mientras nuestros abuelos, bisabuelos etc... se dejaron la vida.Tomemos ejemplo de nuestros antepasados.

jueves, 4 de octubre de 2012

Por qué los fumadores merecen una estatua


Ahora que el tabaco parece estar proscrito, perseguido por la ley, y el hecho de fumar se ha convertido en pecado y motivo de multa -dependiendo de donde lo hagas-, es hora de recordar la importancia de este producto para la historia de nuestro país.

Hoy en día el tabaco está "penado" con el 57% de la carga impositiva, más los tipos específicos y mínimos, lo que hacen que el estado español recaude unos 10.000 millones de euros anuales (En 2010) a través de esta droga originaria de América, esto corresponde al 5.7% de la recaudación estatal 1, lo que le supone ser el producto que más recauda para el estado detrás de los hidrocarburos y por encima de las bebidas alcohólicas, aun así el tabaco y los fumadores son maltratados con ese doble juego de prohibición-incitación que las autoridades tanto estatales como civiles nos hacen. Por ejemplo, aumentan el precio exponencialmente, mientras subvencionan enormemente las pocas plantaciones de tabaco que hay en España; nos dicen que el tabaco es muy malo, que causa muchas muertes y mucho gasto para la sanidad, sin embargo no lo dejan de vender y no nos dicen lo que se recauda gracias al tabaco.

En fin, las contradicciones sobre el mundo del tabaco a día de hoy son enormes, pero dentro del sistema cumple su función.

Pero la contribución del tabaco a las arcas del estado hoy, no es nada comparado con lo que se podía recaudar en el siglo XIX. El maestro Carmelo, en la clase de historia contemporánea de España nos avisaba de lo siguiente:

"Si alguno acabáis de diputado o de alcalde, haced el favor de hacerle una estatua al fumador"



Y es que, en esa España del siglo XIX, recordemos; con la restauración -o sin ella- un país de caciques, donde los terratenientes poseían casi todas las tierras, la burguesía industrial empezaba a florecer en Barcelona y en Vizcaya, y Alfonso XII o Isabel II reinaban tranquilamente poniendo a uno o a otro de los partidos del poder; conservadores, liberales.. dirigidos desde las sombras por los poderes económicos anteriormente nombrados... (¿Os suena?) A lo que íbamos  en esa España calamitosa, con una hacienda ruinosa, los ingresos del estado se dividían, más o menos, de la siguiente manera:

35% de los ingresos provenía de la propiedad
30% de los productos monopolizados (tabaco, alcohol, lotería)
25% de las aduanas
8% de los impuestos a los consumos (el IVA del siglo XIX)

Como pueden ver, el 30% de los ingresos viene del consumo del tabaco, del alcohol y del juego, los productos monopolizados más importantes de aquella época, el 30% de la recaudación de un estado es muchísimo dinero, ¿Acaso los españoles eran unos fumadores empedernidos, unos alchólicos y unos ludópatas? Eso parece, que el estado recaudara hasta un tercio de sus ingresos dependía de los malos vicios de la población española, normal que en 1898 se perdiera la guerra contra Cuba...

Realmente eso es lo que les gustaría que pensáramos a los que han dominado la vida del país desde esa época, las clases dominantes que por aquel entonces (y ahora) hacían las leyes y dirigían la vida política y económica del país. La pregunta que nos deberíamos hacer, y que realmente les hubiese molestado... ¿No será que los impuestos a la propiedad eran muy bajos?

El maestro Carmelo nos contaba -y seguirá contando a sus alumnos- esta lección de forma irónica y muy didáctica para que fueramos capaces de realizarnos preguntas hacia la historia y no creernos lo primero que veamos.

A día de hoy el 40% de la recaudación estatal viene del IRPF (que es el impuesto personal, "progresivo y directo que grava la renta obtenida en un año natural de las personas físicas residentes en España) y de ese 40%, el 85% viene de las rentas del trabajo, lo que vendría a suponer un 35% de la contribución total al estado, los otros ingresos serían los siguientes:

(Fuente del gráfico: http://eduardogarzon.net)



¿La gente consume mucho por eso el 22% de la recaudación es del IVA? ¿O es porque está muy alto? ¿En España trabaja mucha gente, por eso el 35% de los beneficios viene de las rentas del trabajo?

La pregunta que deberíamos hacernos, la dejo a vuestra elección.

martes, 24 de julio de 2012

Nuestro sistema político actual "La segunda restauración borbónica"



¿A que llamamos la segunda restauración borbónica? Podría decirse del sistema político español nacido de la transición del franquismo al parlamentarismo actual, basado en el bipartidismo y en la alternancia en el poder en base a los errores del partido que gobierna, con tres pilares fundamentales que lo sustentan, la ley electoral, los medios de comunicación y la monarquía borbónica.

(Padres de la constitución)

¿Cómo que en base a los errores del partido gobernante? Desde 1978, ni un sólo partido ha llegado al poder por méritos propios:

1. La UCD se hundió tras los graves casos de corrupción, la salida de escena de Adolfo Suárez (su elemento coesionador y carismático), la escalada de terrorismo y la crisis económica hundieron para siempre a este partido, nacido con un único fin, ser la cara amable de "centro" proveniente del franquismo, que dejara todo "atado y bien atado", cumplió su proposito y desapareció, o se unió a la cara más dura del franquismo, la Alianza Popular de Fraga formando así el PP.

2. El PSOE, tras una hegemonía de 14 años acabó cayendo por causas similares a la UCD, el terrorismo (GAL), la corrupción y una nueva crisis económica, todo esto unido a mentiras y malas gestiones le llevaron a la derrota en 1996.

3. El PP de Aznar, tras dos legislaturas sin graves crisis, mas que la controvertida guerra de Irak, cometió el grave error de mentir tras los antentados del 11 de Marzo en Atocha, llevando a una gran movilización de voto hacia el otro partido con oportunidades de gobernar, siendo así derrotado.

4. Finalmente el PSOE de Zapatero cayó derrotado por las causas que ya sabemos, mentiras y la mala gestión de la mayor crisis conocida hasta la fecha, le llevaron a su hundimiento.

Como podemos observar, en ninguno de estos casos el partido que entra a gobernar lo hace únicamente por méritos propios, si no por el fracaso del partido que está en el poder, creándose así un sistema bipartidista casi perfecto; los ciudadanos le otorgan el poder a uno de esos partidos, hasta que este se desgasta y se hunde, siendo sustituido por el otro partido, el único de la oposición con posibilidades de gobernar, este proceso se repite continuamente, dando tiempo a que el partido de la oposición se recupere olvidandose los votantes de los errores cometidos durante sus gobiernos.

¿Cómo se consigue esto? Gracias a los medios de comunicación:

Los medios de comunicación españoles, herederos en buena parte del franquismo, son un pilar fundamental para la reproducción de este sistema bipartidista, nos presentan todos los días a través de la televisión o los periódicos como sólo existen dos partidos con posibilidades de gobernar, ellos se encargan de seleccionar el espacio que tiene cada uno, PP y PSOE ocupan el 90% del espacio político, y el resto de partidos si hay suerte, ocuparán el otro 10%. Los debates electorales son siempre entre los dos partidos, y sabemos, sin duda alguna, que las coorporaciones mediáticas tienen estrechísimas relaciones con los partidos del sistema. Además, estos medios se encargan de recalcarnos las diferencias entre los partidos, olvidándose de las múltiples similitudes, sobre todo en el tema más importante y que nos afecta a todos, las decisiones económicas, muy similares, y sin duda, dentro de una misma estrategia goblal, la estrategia neoliberal.

Sin duda alguna los medios de comunicación deciden el voto de buena parte de la población, no ya por acción, si no por omisión, prácticamente sólo existen dos partidos, el resto se salen de la pantalla, sobre todo si van en contra de ese sistema, ¿A quien vas a votar? Al malo o al menos malo. Alfonso Guerra inmortalizó la importancia de los medios para el nuevo sistema político con su frase: "Prefiero un minuto de televisión que 100.000 militantes".

Mapa de medios:

Pero realmente, este sistema no puede ser eterno, ninguno lo es, los procesos históricos acaban tumbando los sistemas que esconden profundas contradicciones, realmente de los 35 millones de votantes inscritos solo 18 millones votaron al PP o al PSOE en las últimas elecciones, sin embargo, entre los dos ocupan 296 de los 350 escaños ¿Cómo es posible esto?

1º Gracias a la alta abstención, a la cual no se le da ninguna importancia por parte de medios y políticos, ni siquiera el 70% de la población votó. Es normal que la abstención crezca debido al cansancio de la población en el sistema político, en la alternancia PP y PSOE "Para que voy a votar a otro si no sirve para nada..."

2º Gracias a la ley electoral, otro de los grandes pilares del sistema, un ley perversa elaborada por la UCD para ganar las primeras elecciones con mayoría absoluta, dando mayor peso a los territorios rurales -más conservadores- y quitándole a los urbanos -con un voto más progresista y con fuerte tendencia comunista-. Todo esto gracias a la "ley del dos" que otorga dos diputados a cada provincia a los que se les tiene que sumar en proporción a la población, lo que genera que en provincias con poca población un diputado "cueste" unos 30.000 votos y las provincias urbanas con gran concentración de población llegue a "costar" más de 100.000 votos. Favoreciendo de forma irremediable a los partidos mayoritarios, casualmente los que aparecen de forma continua en los medios de comunicación.

(Imagen que refleja los estragos de la ley electoral)


Sólo hace falta un elemento unificador, casi "mítico" que sirva como representante del sistema, que sea intocable e inviolable y que además este recubierto por un aura de heroicidad y ejemplo, en este caso el monarca Juan Carlos de Borbón, mitificado tras el 23-F, y a partir de entonces el ente sobrehumano que merece la devoción de todos los españoles, que ya no es que sean monárquicos no, son "Juancarlistas". Poco a poco, este aura se va rompiendo, y es que un elemento tal no puede mantenerse siempre en ese limbo, y con sus últimas actuaciones está perdiendo ese respeto que se le hizo ganar artificalmente como héroe de la transición y salvador de la nación tras el golpe de estado fallido de Tejero.

Así podríamos resumir a grosso modo nuestro sistema político actual, un sistema que ha dado sus frutos durante por lo menos 34 años (1978-2012), pero que últimamente está desgastandose producto del devenir de la historia y de las contradicciones irresolubles que aguarda el sistema capitalista. Este sistema es heredero directo del franquismo, pero es sin duda, una continuación de la "restauración borbónica" del siglo XIX (cumple patrones parecidos que analizaré en otra entrada posterior), la primera restauración cayó al no saber asimilar la sociedad de masas y el progreso y acabó en una dictadura -la de Primo de Rivera-, esta daría paso al primer intento modernizador del estado moderno que se da en España en el siglo XX, la II República, que haría florecer las contradicciones del sistema y eclosionar el movimiento obrero español, finalmente los poderes tradicionales -ejército, terratentientes, burguesía industrial e iglesia- lo echarían por tierra a golpe de sangre y fuego en un golpe de estado fracaso que desembocaría en una cruel guerra civil, posteriormente 40 años de lobotomización y "limpieza" darían lugar a esta segunda restauración borbónica ¿Qué nos deparará el futuro? Eso ya nadie lo sabe, pero un poco de historia comparada nos puede ayudar...

Sin duda faltan aspectos de analizar de nuestro sistema político, pero me parece que con esto es suficiente por hoy, posteriormente intentaré hacer un análisis y comparación entre la primera y la segunda restauración borbónica, y también sobre eventos de especial importancia para nuestro sistema actual, como el congreso deSuresnes, el 23-F, la legalización del PCE o los pactos de la Moncloa, así como las personalidades de los constructores de estos sistemas hermanos, Cánovas y Suárez.


(Zapatero, Rajoy, Cánovas y Sagasta)