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domingo, 1 de septiembre de 2013

Unas cuantas razones para estar orgulloso de ser comunista #OrgulloComunista

Hoy es Trendin Topic mundial #OrgulloComunista, y como en un tweet no me caben todos los motivos por los que estar orgulloso del comunismo lo escribo aquí:

Orgulloso de todos aquellos que han luchado contra la injusticia desde el principio de los tiempos, porque el comunismo es acabar con las contradicciones que existen en la sociedad, no es una hoz y un martillo.

Orgulloso de haber sido capaces de desarrollar un método de análisis y actuación para acabar con todas esas injusticias; el Marxismo.



Orgulloso de nuestra historia, de nuestro pasado, porque me parece cobarde criticar a aquellos que lucharon y se sacrificaron para mejorar sus vidas y las de todos, simplemente para justificarte en la actualidad, repitiendo los argumentos de los privilegiados.

Orgulloso del movimiento obrero, liderado por comunistas que ha sido el que ha conquistado todos los derechos que hoy nos quitan, desde trabajar 8 horas, hasta el paro, la jubilación, la educación pública, la sanidad…

Orgulloso de haber sido capaces de tomar el poder en diferentes continentes y en diferentes momentos, demostrando que la revolución es posible, destruyendo así el mito de la burguesía “luchar no sirve para nada”.

Orgulloso de haber derrotado a los nazis. Porque el 70% del ejército de Hitler cayó en el frente del Este, no en Normandía.


Orgulloso de la resistencia partisana, porque fueron los comunistas los que se sacrificaron luchando contra Hitler y Mussolini desde la retaguardia.

Orgulloso de los comunistas en la guerra civil española, porque supieron interpretar cual era la forma de ganar la guerra a favor de la democracia, aunque Francia e Inglaterra traicionaran al gobierno republicano.

Orgulloso de que la URSS fuera en único país que apoyara a la democracia española.

Orgulloso de que aún tras la derrota en la guerra civil, los comunistas fueran los únicos que siguieron luchando contra el franquismo, desde el día que empezó la guerra hasta hoy. Muchos hombres y mujeres sacrificaron su vida o su libertad por acabar con el fascismo, y aun a día de hoy no tienen ningún reconocimiento.

Julián Grimau, asesinado y torturado por el franquismo 1911-1968

Orgulloso de que el primer país socialista en la historia fuera capaz de plantar cara al Imperio capitalista durante tantos años, siendo que partía con una desventaja abismal.

Orgulloso de que los mejores hombres en todos sus campos fueran comunistas: Neruda, Chaplin, Einstein, Oppenheimer, Einsenstein, García Márquez, Alberti, Picasso, Miguel Hernández, Marx, Engels, Lenin…

Orgulloso de que allí donde hemos triunfado hemos mejorado el nivel de vida de todas las personas.

Orgulloso por el comunismo no sólo es historia, es actualidad, porque Cuba sigue resistiendo y siendo referente para millones de personas y para muchos procesos políticos.


Orgulloso porque el comunismo también es un impulso natural –incluso animal- que tenemos los seres humanos de acabar con la injusticia, por eso por mucho que nos manipulen o exterminen jamás acabarán con nosotros.

Orgulloso de que aún tras la caída de la URSS, del bloque socialista y del “fin de la historia”, hayamos sido capaces de recomponernos, poco a poco, “tarpenie, tarpenie”.

Orgulloso de que hoy en día haya comunistas que se han hecho un hueco en los espacios televisivos y que se son capaces de luchar por la hegemonía.

Orgulloso de que siga existiendo el Partido Comunista, y que se vaya recomponiendo y reestructurando poco a poco, porque sin partido, sin organización jamás, habrá revolución.




Orgulloso de que hoy haya miles de comunistas españoles reivindicando su orgullo, porque SU cultura nos quieres hacer pensar que es motivo de vergüenza, y aun con su asedio somos capaces de sacar pecho y decir que estamos orgullosos de lo que somos: COMUNISTAS.

jueves, 18 de julio de 2013

18 de Julio, día de la resistencia antifascista

El 18 de Julio de 1936 aparece en nuestra memoria colectiva como el día del golpe de estado dado por los generales franquistas del ejército español contra el Frente Popular y a la larga contra la República Española y contra la democracia. Sin embargo el 18 de Julio es mucho más, también marca el inicio de la resistencia antifascista contra el golpe y por la democracia.

Antifascistas madrileños

Durante las siguientes semanas al golpe, en aquellas zonas donde el movimiento obrero estaba más extendido y mejor organizado se dio un hecho sin precedentes en la historia de España. Por primera vez y de forma espontanea, el pueblo español se echó a las calles a pedir las armas para luchar contra el fascismo y el golpe de estado, de esta forma el golpe dado por los generales sublevados fracasaría al no triunfar en toda España, es más, la mayor parte del territorio y la mayor parte de la población se situó en el lado republicano, de esta manera fracasará el golpe de estado, lo que a la larga supondría el inicio de la guerra civil, la guerra más sangrienta vivida en España.

Si nos fijamos en las zonas que apoyan a la república y que se manifiestan contra el golpe podemos ver que son las zonas más industriales (Cataluña, Madrid, Valencia, País Vasco, o Asturias), es decir, donde el movimiento sindical y político tiene más fuerza. Si observamos la historia de España todos los golpes y algaradas protagonizadas por el ejército triunfan sin apenas resistencia, sólo con la organización de la clase trabajadora a través de sus sindicatos de clase –CNT y UGT- y de sus partidos políticos de carácter obrero –PCE, PSOE o POUM- se consiguió frenar el atentado a la democracia.

Mapa de la división de España tras el golpe de estado y la resistencia antifascista.


El heroico papel de aquellos que salieron a la calle a luchar contra la injusticia no se puede entender sin el papel de las organizaciones de clase que llevaban años madurando y aprendiendo de experiencias como la Italiana o la Alemana, el 18 de Julio de 1936 se convierte en un hito para la historia del antifascismo mundial, siendo la primera vez en la historia que el fascismo es frenado por la movilización de la clase trabajadora. Cientos de miles de hombres y mujeres de toda clase y distinción se convirtieron automáticamente en ejemplo para los trabajadores del mundo, llegando a tal punto su ejemplo, que más de 50.000 hombres y mujeres de todo el mundo se alistaron voluntarios para socorrer a la república de manos de las Brigadas Internacionales organizadas por la Internacional Comunista.

Imagen de la llegada de la Brigadas Internacionales

La solidaridad de los trabajadores del mundo sólo fue respaldada por la de un estado, la Unión Soviética, las democracias occidentales dieron la espalda a la República, la no intervención de Inglaterra y Francia supondría finalmente el fracaso de la República en la guerra civil, mientras, Italia y Alemania enviaban miles de soldados y de maquinaria bélica que acabaría destrozando a la República.

Sin embargo la historiografía revisionista –que no dudemos que es la imperante en librerías y bibliotecas de nuestro país- niega el papel de estos héroes de la democracia, apuntando que la guerra civil española  se dió, o bien por los “fracasos” de la república o por las intentonas del movimiento obrero de tomar el poder, como en Octubre de 1934. Nada más lejos de la realidad, si la guerra civil se produjo hubo un único sujeto responsable, aquellos que dieron el golpe de estado contra el orden legítimo de la República Española. Tampoco olvidemos que aquellos que respaldaron el golpe fueron los oligarcas y la iglesia católica.

A día de hoy, lo más lamentable que debemos sufrir los antifascistas españoles es el olvido y entierro de la memoria de aquellos que lucharon por la democracia, empezando su sacrificio tal día como hoy hace 77 años, el 18 de Julio de 1936. A día de hoy, tras tres cuartos de siglo, el estado español no reconoce a los luchadores por la democracia,  mantiene estancada su memoria y sus cuerpos fusilados en las cunetas de las carreteras españolas. Si vemos lo ocurrido en otros países europeos no puede más que caérsenos la cara de vergüenza, pero lo cierto es que aquí venció el fascismo, y que tras el fin del franquismo, ningún gobierno se ha preocupado de forma seria por recuperar la dignidad de todos aquellos caídos por la democracia, mientras los herederos de este régimen, desde el punto de vista político –el Franquista Fraga fue enterrado con honores de estado el año pasado- y el económico –si repasamos la lista del Ibex 35 y de sus directivos podemos ver qué papel tuvieron ellos o sus predecesores en el franquismo- siguen gobernando y mandando en este país.


Hoy más que nunca debemos recuperar la memoria de esos luchadores, que creían en otra España, en la España de los trabajadores, de la cultura, de la igualdad, de la solidaridad y de la democracia, esa España que el fascismo nos arrebató y que todavía no hemos reconquistado.


martes, 16 de julio de 2013

Reseña de "A Sangre y Fuego" de Enzo Traverso


Tras bastante tiempo sin actualizar el blog por fin publico una entrada que no es más que un trabajo de la carrera. Sin embargo, espero que con esta reseña del libro "A Sangre y Fuego" de Enzo Traverso, a alguno le entren ganas de leerlo, porque sin duda es una de las mejores obras de historia social escritas en el siglo XXI, imprescindible para conocer y entender la génesis del fascismo y del genocidio, ahí lo dejo:

TRAVERSO, Enzo, A sangre y fuego. De la guerra civil europea (1914-1945), Publicacions de la Universitat de València, Valencia, 2009 [2007].

Enzo Traverso es un historiador italiano nacido en 1957, de raíces profundamente marxistas, es hoy en día uno de los máximos exponentes de la historia social y cultural. Estudió en la Universidad de Génova y obtuvo su doctorado en la escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París. Actualmente es profesor de Ciencia Política en la Universidad de Picardía Julio Verne, en Francia, ha colaborado con multitud de universidades, entre ellas la universidad de Zaragoza. Empieza a publicar sus principales obras a finales de los noventa, centradas en el contexto de la “Guerra civil Europea” de 1914 a 1945, siendo los temas a tratar; la cuestión judía y sus intelectuales, los marxistas y la violencia. Forma parte de la nueva hornada de historiadores sociales que centran sus estudios desde una perspectiva cultural.[1]

(Enzo Traverso)

La obra a tratar A sangre y fuego fue editada por primera vez por Éditions Stock en 2007, y en castellano en 2009 a través de Publicacions de la Universitat de Valencia, traducida por Miguel Ángel Petrecca y revisada por Gustau Muñoz.

1. Líneas magistrales de argumentación.

Es una obra de síntesis que abarca las fechas ya mencionadas pertenecientes a lo que el autor denomina Guerra Civil Europea, su perspectiva no es lineal ni descriptiva, si no conceptual y analítica. Traverso va analizando diferentes puntos imprescindibles para entender este periodo histórico, teoriza que es una guerra civil y a partir de aquí va explicando los porqués de la violencia, sin centrarse únicamente en la víctimas si no en las culturas y en las mentalidades de los verdugos ¿Qué y quién genera esa violencia? ¿Cómo se llega a la guerra total? ¿Quién asume estos discursos y porqué los asumen? ¿Cómo actúan los vencedores tras la guerra? ¿Cuál es el papel del estado? ¿Y el de los intelectuales? Traverso intenta arrojar respuestas a estas preguntas y a
La primera guerra mundial por Otto Dix
muchas más que pocas veces se han realizado los historiadores, o que si se las han realizado no han llegado a una síntesis como la que recoge Traverso en A sangre y fuego. El libro está marcado por las contantes referencias bibliográficas a una infinidad de autores de todo signo e ideología, desde el católico alemán Carl Schmitt ideólogo del nazismo –el cual usa como referencia en todo el texto-, pasando por Keynes, Clausewitch, todo tipo de historiadores –marxistas, conservadores, liberales…- hasta el político “estalinista” italiano Palmiro Togliatti, además el libro está trufado de referencias culturales de cineastas, literatos, pintores o poetas de todo signo político.

2. 1914 como fecha de inicio

La fecha de inicio que pone Traverso a la guerra civil -1914- es significativa, ya que no todas las tendencias historiográficas están de acuerdo con este punto, en la propia Obertura del texto, Traverso hace una crítica al historiador conservador alemán Ernst Nolte –que es quien acuña en última instancia el término Guerra civil europea-, este argumenta que la fecha de inicio debería ser 1917, el año de la revolución rusa, según Nolte esta supondría el desequilibro político y social que desencadenaría la asunción del fascismo por parte de las clases dominantes italianas y alemanas frente a la amenaza bolchevique. Traverso y otros historiadores sociales –como E. Hobsbawm o J. Casanova-  argumentan que; primero es incomprensible la revolución de Octubre sin entender la primera guerra mundial, y que el fascismo no aparece únicamente por contraposición al bolchevismo, si no que sus raíces son mucho más profundas y provienen en gran parte de la experiencia dramática de la gran guerra. Uno de los puntos centrales del libro de Traverso es analizar como la cultura que genera la Gran Guerra –en el capítulo Imaginarios de Violencia- es precursora de la ideología fascista.

3. El término guerra civil europea

Traverso prosigue analizando el término Guerra Civil Europea. ¿Qué diferencias hay con una guerra tradicional entre estados? La diferencia fundamental –según el autor- nace de la naturaleza antagónica entre los contendientes, la guerra civil no busca una paz pactada que suponga pequeños avances o ventajas para el ganador, si no que esta solo se puede solucionar con la derrota total de uno de los dos bandos, la guerra civil enfrenta a dos “relatos” a dos concepciones de la sociedad, necesariamente uno debe de desaparecer, debe de ser totalmente derrotado para que el otro triunfe. Para el autor hay dos precedentes claros de guerras civiles europeas, la primera sería la Guerra de los treinta años en el siglo XVII, donde no solo se enfrentan los estados más poderosos de Europa, si no que determinó las premisas del estado moderno absolutista frente al feudal y también enfrentó dos visiones del cristianismo, la protestante y la católica, que profundizan mucho más allá que las meras visiones que cada uno de los contendientes tiene de la iglesia.

La segunda guerra civil europea comenzaría con la Revolución Francesa en 1789 y acabaría con la derrota de Napoleón en 1815 y el segundo tratado de París, otra vez vuelve a ser una guerra que no sólo enfrenta a estados, si no que enfrenta dos concepciones del mundo, la liberal impulsada por la clase emergente –la burguesía- y el Antiguo Régimen representado por las aristocracias, la nobleza y las monarquías europeas. El argumento liberal es simple y maniqueo, “amigos o enemigos de la libertad” esta dicotomía se repetirá en todas las guerras civiles.

Tras el fin de la segunda guerra civil europea se entraría en la llamada “Paz de los 100 años” que se mantendría hasta 1914 y que se sustenta en cuatro pilares fundamentales; el equilibro entre potencias, el patrón oro, la economía liberal unida a la revolución industrial y el estado de derecho con ciertas libertades constitucionales. Es falso que no haya guerras durante este periodo, pero las que hay que se basan en el absoluto respeto entre naciones “iguales”, que forman parte de un mismo corpus liberal y que mantienen un nivel similar de desarrollo de las fuerzas productivas. Durante esta paz se normativiza la guerra, se firman diferentes convenciones que hagan de estas guerras unos “duelos justos entre contendientes iguales”, las guerras de este periodo no pasan más allá de unas pocas batallas donde vence un contendiente que obtiene beneficios de una paz firmada entre el respeto mutuo, y donde los dos (o más) estados reconocen el honor del adversario. Este clima de paz generará una cultura y unas mentalidades que se romperán totalmente en la Gran Guerra.

4. La guerra total

La Gran Guerra es la primera guerra total de la historia, la primera que implica a los civiles de forma masiva y que mecaniza e industrializa los engranajes bélicos. Esta supone unos niveles de exterminio y destrucción jamás vistos. Pero ¿Existen precedentes de esta guerra total? Traverso nos demuestra que si, el más claro y cercano se da durante el siglo XIX en la colonización de África. Mientras en Europa la guerra es respetuosa y está normativizada, en África todo vale, civiles y soldados se confunden, según Traverso la diferencia sustancial radica en la percepción del otro. Mientras los europeos forman parte de una misma familia, comparten una historia y son “el adalid y cumbre de la civilización humana” los africanos son salvajes, que no se organizan como europeos ni responden a los mismos principios civilizatorios, por lo tantos son dignos de exterminio y deben ser culturizados y civilizados. Esta percepción del otro unido al desarrollo tecnológico hará que Engels profetizara en 1888 que la siguiente gran guerra europea enfrentaría a estados tan sumamente desarrollados y totalizados que llevaría a millones de muertos y a una destrucción total de Europa[2].

Para el autor con la llegada de la guerra total, los esquemas culturales europeos quedan destruidos, el progreso ha llevado a la mayor destrucción jamás vista, uno de los contendientes, la Rusia zarista, ha sido víctima de una revolución proletaria que rompe todos los esquemas clásicos y hace temer la expansión revolucionaria, además la guerra ha generado una “cultura de guerra” consistente en la “brutalización” del lenguaje y en la “militarización” de las formas de hacer política, ya no se enfrentan concepciones del liberalismo más conservadores o más progresistas, 1914 ha hecho que surjan a la palestra otras formas de hacer política que representan modelos de sociedad totalmente diferentes, según Traverso la Gran Guerra llevó a la lucha política total entre proyectos irreconciliables. La primera guerra mundial abre el periodo de la guerra civil europea (1914-1945) que está atravesada por la guerra entre estados, las guerras civiles dentro de estos estados, las luchas de liberación y todas estas a su vez transversalizadas por la lucha de clases. El clima de guerra civil es constante durante estos 31 años, a parte de las dos guerras mundiales hay multitud de guerras civiles en el periodo, desde la rusa –del 18 al 23- hasta la española –del 36 al 39-, que preconizará la segunda guerra mundial que es a su vez un compendio de guerras civiles, de liberación y entre estados.

5. La génesis del fascismo

Sin duda el espacio que tiene el fascismo y su surgimiento en el libro de Traverso es clave, sus análisis sobre el tema son esclarecedores y dignos de una reseña aparte:

5.1. Anomia y culturas de guerra

Según Traverso durante la guerra civil se alcanza la anomia, es decir la incapacidad de la estructura social de dar respuesta a parte de sus individuos que se ven incapaces de cumplir su función social, este término es clave para entender el surgimiento del fascismo, que a su vez es pieza indispensable en la guerra civil europea.

Soldados alemanes en la Gran Guerra, entre ellos un joven Adolf Hitler


Traverso analiza en su apartado “Culturas de Guerra” como la guerra total, la muerte masiva, mecánica de los contendientes, generará a posteriori una cultura en los combatientes inexplicable sin los preceptos de la guerra total. Estos soldados se convierten en outsiders tras la guerra, han sido víctimas del peor horror sufrido por la humanidad y además –en los países derrotados y en Italia con su “victoria mutilada”- ven como su nación es humillada por las cláusulas de guerra y azotada por las intentonas revolucionarias. Italia será el primer país donde uno de estos excombatientes, Mussolini, sea capaz de convertir ese sentimiento anómico en una propuesta política que finalmente recibirá el apoyo de las clases dirigentes y que adoptará por nombre Fascismo. Pero será la llegada de Hitler al poder en 1933, la que situé realmente al fascismo como un fenómeno internacional –de tal manera que los comunistas serán capaces de salir del sectarismo caracterizado por su ataque a la socialdemocracia y avanzarán hacia la táctica del frentepopulismo para combatir al fascismo-.

5.2. El miedo y el odio

El miedo es un término clave para Traverso, en los países derrotados es evidente que este miedo ante la adversidad,- ante la derrota, ante el castigo, ante la crisis económica del 29 y sus consecuencias, en general ante la imposibilidad del sistema resultante de la guerra de asumir la sociedad de masas y las reivindicaciones de los outsiders-, generará una histeria que será canalizada por los fascistas para tomar el poder y para edificar su sistema social. El miedo  se transforma en odio y este se desplaza hacia las minorías –como los judíos en Alemania- o hacia los comunistas. El odio a los judíos ya está patente en la sociedad alemana, Hitler lo exacerba y lo materializa, el miedo hacia los comunistas es potenciado por los poderes económicos que temen la expropiación de sus propiedades y asumido por las clases medias que tras la crisis económica se ven en riesgo de proletarización.

5.3. El estado excepcional

El nazismo en el poder se conforma como una dictadura, ya no clásica como analiza Traverso en el primer capítulo, si no como un estado excepcional, que se dota de un aparato legal para aquello que le interesa –mantener su sistema de propiedad- y de otro ilegal, mediante el cual elimina a los “enemigos del pueblo”, este genera que en Alemania durante el nazismo se viva un estado de guerra civil permanente, el otro, el chivo expiatorio, es negado, es eliminado sistemáticamente desde fuera de la ley, hay una legalidad para los alemanes que apoyan nazismo y un vacío legal para los enemigos, están fuera, deben de ser eliminados. La guerra se conforma así como el centro del mundo fascista, tiene su lógica si entendemos que el fascismo es propio e inconcebible sin la cultura de guerra que genera el conflicto del 14 al 18.

6. El papel de la juventud

Para ayudar a comprender como se generan estos cambios, me parece de vital importancia el capítulo que Traverso dedica a la Juventud Masculina, en el analiza como el crecimiento poblacional propio de esa pax burguesa  de los 100 años, acompañado de la revolución industrial y el consecuente desarrollo –sin parangón en la historia de la humanidad- de las fuerzas productivas hacen que la población se multiplique en los países europeos, la juventud en el periodo de la guerra civil europea, es sin duda el sector poblacional más importante no sólo por su número si no por su nivel de movilización y politización. Traverso analiza como los líderes bolcheviques en 1917 apenas superan los 30 años, al igual que los líderes fascistas alemanes e italianos cuando llegan al poder no superan los 40 años de edad, es la generación de la Gran Guerra, que está rompiendo con la generación anterior, la decimonónica del duelo justo entre enemigos iguales.

7. La guerra total contra los civiles

Esclarecedor es el capítulo que el autor dedica a la guerra contra los civiles, sobre todo la parte que habla de la segunda guerra mundial. Son sorprendentes las diferencias abismales entre el frente oriental y el occidental. Durante la segunda guerra mundial “apenas” 1.2 millones de personas mueren en Francia, Gran Bretaña, Holanda y Bélgica[3], es decir, en el frente occidental, mientras que el oriental –los Balcanes, Polonia y la URSS- los muertos alcanzan los 31 millones, un porcentaje entre el 10 y el 20% de la población de esos países[4].

¿A qué se debe esta diferencia brutal? Según Traverso la guerra en el frente occidental mantuvo muchas de las premisas que se marcaban todavía en 1914, para Alemania, Francia y Gran Bretaña eran naciones dignas, a un nivel cultural y racial semejante –que nunca superior- al suyo, eran naciones que debía ser absorbidas y asimiladas por el III Reich, sin embargo, el este de Europa era considerado el espacio vital para la expansión de Reich. Fue una guerra contra el bolchevismo, por lo tanto una guerra ideológica, una guerra colonial, por la conquista del espacio vital y una guerra racial, contra los judíos –a su vez para los nazis todos los bolcheviques eran judíos- y contra los eslavos y asiáticos, no tan despreciables como los judíos, pero subhombres para la teoría racial nazi. Estas tres premisas desembocaron en lo que sin duda ha sido la guerra más cruel de este periodo. En occidente se respetaron a los civiles –excepto a las minorías y a los comunistas- en orienta la guerra era de exterminio. Al final del libro Traverso recuerda como los intelectuales de la época “olvidaron” la cuestión judía, que no sería rescatada hasta la década de los 70 y como los intelectuales antifascistas ignoran o directamente niegan los crímenes de la URSS durante el gobierno de Stalin, Traverso reflexiona “[el] olvido del estalinismo fue tan profundo como grave era la amenaza fascista”[5].

Traverso explica con este argumento, como es “entendible” que la entrada en Alemania del ejército soviético se saldara con tantísima crueldad, según su argumentación, cuanto mayor es la represión del atacante mayor es la depuración del defensor cuando logra triunfar, el autor nos lo ejemplifica al principio del libro con el ejemplo de su pueblo natal, cuando la resistencia logró entrar el día de la liberación al pueblo, lo primero fue buscar a los colaboradores para eliminarlos, y si no se encontraban suficientes, aquellos sospechosos de serlo, o que por su origen lo podrían ser  –como tener un apellido alemán- eran “ajusticiados”.

8. Apartado crítico y conclusión

A sangre y fuego a parte de lo reseñado es mucho más, resulta muy complicado hacer un resumen del cuerpo argumentativo del libro debido a que cada capítulo y cada entradilla tienen argumentos y tesis que darían para reflexiones de centenares de páginas. La principal virtud de este libro es su capacidad de síntesis, la cantidad de conceptos y de ideas que están resumidas en 226 páginas es increíble. El libro es un complemento indispensable para conocer el periodo histórico de 1914 a 1945, no analiza temas económicos ni hace un recorrido político, sus aportes se centra en el apartado cultural, por lo tanto es necesario apoyarse en otros trabajos para alcanzar una mayor profundidad, sin duda esos trabajos ya están realizados por otros historiadores, Traverso es consciente y se centra en los temas que todavía no están lo suficientemente desarrollados ni investigados. En la carrera se me ha recomendado este libro en varias ocasiones, y ahora entiendo el porqué de tanto aplomo, sin duda la lectura de este libro es fundamental para conocer con profundidad el periodo histórico de la guerra civil europea.

A sangre y fuego se nota que es el resultado de muchos años de trabajo, por parte de un historiador profesional enfocado hacia la historia social y cultural, buena prueba de ello es la cantidad de referencias bibliográficas y la disparidad de estas, desde ultimísimos estudios de la violencia republicana en Zaragoza, pasando por las aportaciones teóricas del mayor ideólogo del nacional-socialismo hasta lecturas y referencias a panfletos bolcheviques de principios del siglo XX.

Hay una crítica muy concreta que sí que me gustaría plantear, cuando Traverso habla de la depuración hace referencia a la diferencia entre los juicios que hay tras la segunda guerra mundial, en la zona occidental y oriental, Traverso afirma que en la zona occidental la indulgencia es enorme, y que durante el periodo inmediatamente posterior, antiguos altos cargos del fascismo alemán e italiano siguen presentes en la primera línea de las magistraturas de las nuevas repúblicas italiana y alemana. Incluso un redactor de las leyes de Nuremberg de 1935 formó parte del gobierno de Adenauer[6], la indulgencia por parte de las autoridades aliadas fue –a mi juicio- excesiva con aquellos que edificaron el aparato del nazismo que recordemos fue causante directo de unos 60 millones de muertos. En el lado oriental la justicia fue más “justa” y un porcentaje mucho mayor de nazis y colaboracionistas fue sentenciado a muerte o a duras penas. Mi crítica viene no por lo que dice, si no por lo que deja de decir, no sé si es a consecuencia de la síntesis o si es un olvido consciente.

Es evidente –y la historiografía lo ha demostrado- que la indulgencia de los aliados con los derrotados se debió en gran parte a la necesidad de absorber esos cuadros altos e intermedios en los aparatos de los estados vencedores en su lucha contra el comunismo, conocemos la Operación Paperclip en la centenares de científicos nazis son reclutados por el servicio de inteligencia y militar norteamericano para poner al servicio de EEUU los adelantos nazis, también la Operación Gladio en la que cuadros intermedios de las SS, del ejército nazi y fascistas italianos se enrolan en una organización terrorista al servicio de la OTAN en lucha contra el comunismo en los países occidentales. Traverso no nombra en A sangre y fuego la intencionalidad política de estas absoluciones.  Más allá de los porqués de la no inclusión de este tema, es interesante la reflexión que se puede sacar al respecto:

Cuando el orden liberal es sustituido por el fascista en los territorios derrotados tras la Gran Guerra, son las élites económicas de estos países las que finalmente dan el apoyo determinante a estas formaciones. Durante el auge del fascismo algunos liberales y conservadores de los países victoriosos -supuestamente “democráticos”- apoyaron y alabaron las andanzas de Mussolini contra el comunismo, también negaron el apoyo a la democracia española contra el fascismo. Sólo se posicionaron claramente contra este cuando sus intereses económicos y diplomáticos en el continente fueron claramente trastocados por la Alemania Nazi.

¿Fue la guerra de los aliados contra el fascismo una guerra total? A nivel de víctimas y de masacres está claro que sí, pero dentro de los parámetros de Traverso ¿Se enfrentaron realmente dos proyectos contrapuestos incapaces de sobrevivir el uno con el otro? La posterior absorción por parte de las “democracias” liberales de los restos del aparato nazi-fascista nos hace entrever que la guerra entre nazis, fascistas y aliados fue una guerra entre estados miembros de un mismo corpus que mantiene una misma base, su sistema económico. En una reseña de este tipo resulta imposible profundizar en esta reflexión, pero creo que queda claro por dónde van los tiros.

Para concluir; el tema “estrella” de este periodo es la violencia, y Traverso realiza un análisis brillante de sus causas, canalizaciones, desarrollo y consecuencias, pocos se habían atrevido a ponerse en la piel de los verdugos y en analizar las verdaderas causas de la violencia exacerbada propia de este periodo histórico, este es para mí el punto más importante del libro y el que más ha contribuido para mí formación como historiador. Realizar una crítica general negativa al libro me resulta casi imposible, quizá este, podría ser mucho más divulgativo si utilizara un lenguaje más llano e introdujera historia política y económica, aunque se ampliara el número de páginas podría llegar a muchos más lectores. Me temo que hoy por hoy este libro solo es leído por historiadores. De todas formas para mí es un libro de referencia a la altura de Historia del siglo XX de Hobsbawm o La formación de la clase obrera en Inglaterra de E.P. Thompsom.






[1] Datos sobre la vida académica de Traverso recogidos de un portal en internet: http://www.fce.com.ar/ar/autores/autor_detalle.aspx?idAutor=1558
[2] Enzo Traverso, A sangre y fuego, PUV, Valencia, 2009, pg. 35.
[3] Ibíd. pág. 95.
[4] Ibíd. pág. 94.
[5] Ibíd. pág. 210
[6] Ibíd. Pág. 128.

jueves, 18 de abril de 2013

¿Quién ganó la carrera espacial?


Este doce de Abril se cumplieron 52 años de la primera llegada del hombre al espacio. Este acontecimiento, sin duda imborrable en la historia, se enmarcó dentro de una lucha total entre las dos superpotencias del momento, los Estados Unidos de América y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. La guerra fría puso frente a frente a dos formas de concebir la economía, la política y la sociedad en general, sabemos quien ganó la guerra fría, pero a veces la victoria del bloque capitalista no hace enturbiar los logros del otro bando y simplificar esas batallas que enhebraron la guerra fría hasta realmente perder la percepción de las mismas. En otro artículo analizábamos la “batalla” en el mundo del deporte, y concretamente en los juegos olímpicos, hoy toca analizar otra “batalla”, la carrera espacial. ¿Quién ganó realmente esta batalla?


Tras la segunda guerra mundial el planeta quedaba dividido en dos bloques, la URSS emergía como gran potencia económica, militar y como referente para buena parte de las clases trabajadoras del mundo, así mismo por sus victorias frente a los nazis su zona de influencia se ampliaba hasta la Europa central. Por otro lado los EEUU se colocaban definitivamente como primera potencia industrial y económica del mundo, en 1945 el 60% de la producción industrial mundial pertenecía al gigante norteamericano, además su ejército estaba desplegado en media Asia y en media Europa, lo que aumentaba su capacidad de influencia como nunca antes. Es importante reseñar la cantidad de intelectuales con los que contaba EEUU, emigrados europeos del este de Europa o de Alemania y Austria, que tras el ascenso de Hitler al poder se exiliaron al otro lado del Atlántico, por ejemplo Einstein –padre de la bomba atómica-  o Julius Oppenheimer –líder del proyecto Manhattan-.

Al inicio de la guerra fría la ventaja era clara hacia los EEUU, no habían sufrido la guerra en su mismo territorio y llevaban ya más de un siglo de industrialización, además contaban con algunas de las mentes más brillantes del viejo continente, lo que supuso que fuera el primer estado en desarrollar una bomba atómica (Y el único en lanzarla sobre población civil). Los soviéticos tardarían poco en desarrollar la suya propia, sin embargo la URSS no podía dedicar todos sus esfuerzos a estos ámbitos científicos, 25 millones de sus ciudadanos y la parte de su territorio más desarrollado acababan de ser destruidos por el ejército nazi, la URSS se enfrentaría así a la labor de reconstrucción más grande en la historia de la humanidad. Viendo esta situación y teniendo en cuenta que la industrialización en Rusia no empezaría -y además tímidamente- hasta principios el siglo XX, vemos como la superioridad norteamericana era abismal.

Gracias al desarrollo tecnológico y al crecimiento de las fuerzas productivas durante la posguerra, las dos potencias pudieron poner sus objetivos más allá del planeta tierra, en el espacio. Llegar al espacio y controlarlo sería beneficioso por varias razones; primero, una razón de prestigio, el que antes lo consiguiera demostraría al planeta quien está más desarrollado científica y tecnológicamente,  segundo; una razón militar y estratégica, desde el espacio puedes controlar el planeta, puedes observar la retaguardia del enemigo e incluso lanzar misiles intercontinentales que superarían con mucho a los misiles existentes hasta entonces, y tercero, razones puramente científicas.

¿Cuándo comienza la carrera espacial? Con el lanzamiento del Sputnik 1 en Octubre de 1957, el primer satélite en el espacio. Este hecho causó enorme conmoción en los dos bandos. Para los soviéticos y sus simpatizantes en todo el mundo, demostraba como la URSS se había recuperado de la guerra e
Sputnik 1
iniciaba una nueva era donde la tecnología y la ciencia tendrían un papel primordial al servicio de la humanidad. En EEUU este adelanto por parte de los soviéticos causó un verdadero trauma conocido como “crisis del Sputnik”, hasta ese momento los norteamericanos se veían muy superiores tecnológicamente a cualquier país, y en parte tenían razón, hasta que la URSS les superó. A partir de este momento el gobierno de EEUU empieza a invertir grandes cantidades de dinero en la carrera espacial, fundando la NASA, sin embargo los frutos tardarían en llegar.

Un mes más tarde EEUU recibiría otro mazazo, en noviembre del 57 los soviéticos mandaban al primer ser vivo al espacio, la perra Laika, murió en el
intento, pero los avances conseguidos gracias a este viaje hicieron posible que un par de años más tarde se lanzaran los primeros seres vivos al espacio y volviesen con vida.

Mientras tanto EEUU se ponía en marcha y tras varios intentos fallidos mandaba su primer satélite al espacio en Enero de 1958, el Explorer 1. El gobierno estadounidense se dotó de los mejores ingenieros aeroespaciales del mundo, entre ellos unos cuantos nazis integrantes del III Reich, como Wernher Von Braun, diseñador del cohete nazi V-2 y que a posteriori sería el diseñador del cohete que mandó al primer hombre a la luna. (Cientos de intelectuales y especialistas nazis acabaron trabajando para EEUU gracias a la operación Paperclip, que consistió en absolver de los juicios de Nuremberg  a los criminales nazis que pudiesen ayudar a EEUU en la futura guerra contra la URSS)

En Agosto de 1960 la URSS volvía a dar otro golpe sobre la mesa, los primeros animales regresaban vivos del espacio, lo que significaba que la llegada del hombre al espacio estaba cada vez más cerca. Se lanzaron 10 Sputniks con diferentes animales, plantas, electrodomésticos, maniquís… antes del lanzamiento definitivo.

Y así el 12 de Abril de 1961 el primer ser humano, Yuri Gagarin fue enviado al espacio, orbitó alrededor de la tierra y aterrizó con vida, una gesta humana que engrandeció la popularidad de la URSS y lo que en esos momentos se veía como una superioridad clara del equipo espacial soviético al estadounidense.



23 días después, el Norteamericano Alan Shepard viajaría al espacio en una misión, suborbital, sería John Gleen unos meses después el encargado de emular la gesta de Gagarin al orbitar la tierra.

Estamos en el punto álgido de la carrera espacial, y la URSS volvió a encumbrarse con la primera mujer en el espacio; Valentina Tereshkova en Junio de 1963, el primer vuelo con más de dos tripulantes, el Vosjod 1 de 1964 o el primer paseo espacial, de Alexei Leonov en la Vosjod 2 en Marzo de 1965. En estos momentos es cuando llegan las primeras sondas sin tripular a la Luna, también soviéticas.



Sin embargo, el ultrasecreto programa Apolo iba a conseguir la primera victoria importante en la carrera espacial para los EEUU, el 20 de Julio de 1969 Neil Amstrong se convertía en el primer humano en poner el pie sobre la superficie lunar, un evento histórico tan sumamente mediatizado que, por lo menos en occidente, llegó a eclipsar los anteriores logros soviéticos, el peso en el imaginario colectivo de ver a un humano caminando por otro planeta encumbró al equipo espacial estadounidense.



La carrera espacial siguió adelante, se mandaron las primeras naves sobre la superficie de Marte, las Marsni 2 y 3 soviéticas en 1971, y las Viking norteamericanas en 1976 que traerían las primeras imágenes.

A la altura de los años 70 la carrera espacial empezó a perder sentido, las dos potencias habían alcanzado niveles tales de sofisticación que ya podían destruirse mutuamente, sus economías empezaban a resentirse y sus objetivos empezaron a ser otros, la inversión en el espacio disminuyó y se llegó a un “fin pactado” de esta carrera, en 1975 las naves Soyuz y Apollo se acoplaban en el espacio pudiendo así pasar cosmonautas y astronautas de una nave a otra. Algunos autores consideran este el final de la carrera espacial, sin embargo la competencia siguió hasta la caída de la URSS. Para las autoridades soviéticas el final de su proyecto espacial llegaría cuando pudiesen establecer una estación permanente en el espacio, es decir, una estación habitada los 365 días del año, este objetivo se conseguiría en 1986, con la creación de la MIR (Paz o Mundo en ruso), inicialmente preparada para aguantar 5 años en órbita duró hasta 2001 cuando fue derribada de forma controlada. En esta estación se desarrollaron las mayores investigaciones científicas en el espacio.

La MIR

Bien, para la URSS la carrera espacial terminó el día que se disolvió, su proyecto de estación permanente en el espacio se quedó a medias y finalmente en el imaginario colectivo quedó que el vencedor de la carrera espacial, así como de la guerra fría, fueron los EEUU. Sin embargo es nuestro deber repasar la historia y analizarla sin que la propaganda nos afecte, con los datos en la mano, y viendo el número de misiones exitosas de un país y de otro queda claro que fue la URSS quien ganó esta carrera al demostrar una capacidad tecnológica y de acción muy superior a la de EEUU.

Con la carrera espacial se desmonta uno de los mitos que existe sobre el sistema socialista, que no es capaz de innovar ni de superar al sistema capitalista. La historia nos lo demuestra.

Aunque la URSS ganara esa batalla, fue EEUU quien ganó la guerra, y desde su hegemonía cultural y propagandística ha sido capaz de hacernos creer que fueron ellos los que también ganaron la batalla espacial, en España pudimos ver televisada la llegada a la Luna, pero nunca vimos como Yuri Gagarin surcó el espacio a grito de ¡Poyejali! Lo que también debería hacernos reflexionar…


martes, 2 de abril de 2013

¿Por qué odiamos a Corea del Norte?


Estas semanas estamos viendo como cada día está, o al menos, parece estar, más cerca la guerra en la península de Corea, este artículo pretende ser una introducción a la historia de Corea, un intento de acercamiento a su cultura e historia, a entender como es ese país y porque lo odiamos con tanta crudeza.


Si le preguntas a cualquier español por la calle que opina de Corea del Norte las palabras que más vas a escuchar serán: dictadura, eje del mal, misiles nucleares, país hermético, que se mueren de hambre. En fin, nada bueno, sin duda, muchos españoles apostarían por una invasión militar en Corea para derrocar al régimen, si son muchos los españoles, podríamos imaginarnos los norteamericanos…

¿Pero que conocemos de Corea más allá de las pruebas nucleares o de lo que nos muestran esos documentales que incumplen todos los puntos éticos del periodismo? Es más, ¿Qué conocemos de los países orientales? ¿Alguien sabría decir que forma de gobierno había antes en Corea? ¿O en China? ¿O en Japón?¿ Como son sus culturas? O ¿Cual es su religión? Sin duda la gran mayoría de los europeos no sabría responder, normal después de siglos y milenios con una visión eurocéntrica del mundo, sin embargo somos capaces de juzgar estados que apenas conocemos con la escasa información manipulada que nos llega desde los medios. Es curioso también, que los mismos que critican a los medios por comparar a la PAH con ETA, asuman como cierto lo que estos mismos medios digan sobre países como Corea.

.Breve introducción a la historia de Corea:

Durante 1000 años en la península de Corea reinaron las dinastías de Goryeo y Joseon, regidas durante la edad moderna por una política confuncionista muy conservadora, convirtiéndose en el siglo XIX, junto a China, en uno de los pocos países orientales que seguía rechazando la intromisión occidental, desde el siglo XVI los países del extremo oriente se negaron a tener relaciones fluidas con los países europeos, finalmente Japón se abriría a occidente a mediados del siglo XIX, convirtiéndose en una potencia imperialista, China sería sometida tras ser fulminantemente derrotada en las guerras del opio, sólo la península de Corea se mantenía libre de intromisiones a inicios del siglo XX. El reino de Corea hasta entonces era conocido como el reino ermitaño, debido a su aislamiento, la geografía de la península sin duda determinó este aislamiento durante siglos, generando una población coreana muy homogénea tanto étnica como culturalmente.

(Palacio principal de la dinastía Joseon construido en 1395)
(Caricatura de la época sobre la intromisión occidental en China)

El aislamiento de la península durará hasta 1910, con la invasión japonesa. Los nipones, tras derrotar a sus detractores internos (samuráis) pudieron proyectar su nuevo imperialismo hacia los países vecinos, el más cercano, Corea. La invasión Japonesa de Corea se prolongó durante 35 años, siendo uno de los episodios más terribles de la historia del país. Conocemos bien los crímenes de guerra realizados por los Nazis en Europa, pero desconocemos totalmente lo que hicieron los japoneses en China y en Corea, matanzas masivas, experimentación con humanos, torturas, esclavitud sexual… Hoy en día Japón sigue sin reconocer las masacres realizadas durante esos años, lo que aviva el odio de chinos y coreanos.

(Matanza de chinos por parte del ejército japonés)

En 1919 comenzó un movimiento de resistencia a la invasión japonesa que daría origen a un sentimiento de unidad anti-japonesa, que se desarrollaría fuertemente en la resistencia en el interior y en el exilio en Sangai, miles de coreanos exiliados lucharon en las filas del ejército rojo para liberar Manchuria y finalmente para entrar en 1945 en la península de Corea –Entre ellos Kim Il Sun-. Japón se rinde en septiembre de 1945, finalizando así la segunda guerra mundial.

Corea sería liberada de japoneses, pero los americanos desembarcaron en el sur, para evitar que el ejército rojo liberase toda la península, se marcó el famoso paralelo 38 como división de las zonas de influencia de la URSS y de EEUU. Hasta 1950 conviven en la península gobiernos provisionales, de diferentes tendencias sin llegar a convocarse elecciones para toda Corea, como se pretendía, en 1948, finalmente se declaran gobiernos en el Norte-comunista
(Cuando de Picasso sobre la guerra de Corea. 1950)
- y en el Sur –anticomunista- e incrementa la tensión. Durante este corto periodo de tiempo se produce una durísima represión en los territorios del sur, donde miles de campesinos revolucionarios son asesinados,  y los revolucionarios son encarcelados o desaparecidos. Tras multitud de escaramuzas y provocaciones en la frontera, Corea del Norte invade la del sur en 1950. Esta sería la primera guerra abierta de la guerra fría, la URSS y China apoyaron al Norte y EEUU y la ONU apoyaron al sur. Tras 3 años de guerra durísima (2,5 millones de muertos aproximadamente) comienzan las negociaciones de paz y se establece una zona desmilitarizada en torno al paralelo 38, sin embargo nunca se firmará la paz definitivamente y hoy en día Corea del Norte sigue en guerra con EEUU oficialmente. De especial importancia son los bombardeos realizados por EEUU a las ciudades coreanas, las masacres Dresde o Tokio en la segunda guerra mundial quedaron ridiculizadas con los bombardeos masivos en ciudades como Pyonyang, que sólo pudo ser reconstruida con la ayuda de China y la URSS tras la guerra.

(Imagen de Pyongyang tras los bombardeos masivos de EE.UU.)


A partir de entonces, dentro del marco de la guerra fría los dos países se desarrollaron de forma contraria, en Corea del Norte Kim Il Sun, héroe de guerra y de la independencia Corea se convertiría en el máximo líder de la RPDC, mientras en el Sur se establecieron diferentes dictaduras anticomunistas con una enorme influencia estadounidense y la presencia del ejército americano permanente en la isla. Durante este periodo Corea del norte  (1953-1990) no ocupó grandes espacios en los medios ni en las agendas internacionales, la ruptura chino-soviética y la postura neutral de NorCorea dejó a este país al margen del debate internacional, desarrollándose durante estos 40 años más rápidamente que su vecino sureño, durante los 80 Corea del Norte era vista como uno de los países socialistas más desarrollados. Si alguno tenéis por casa alguna enciclopedia anterior a los 90 sólo tenéis que leer las entradas de las dos coreas para ver como en esos momentos se veía incluso con mayor simpatía a la Corea del Norte que a la del Sur.


(En este blog podemos ver un documental de los años 80 en Corea)

Todo esto cambiará con la caída de la URSS y el bloque del este. Los estadounidenses pensaban y deseaban un efecto dominó que acabara con todos los países socialistas del mundo, pero unos cuantos sobrevivieron, China y Vietnam siguieron la vía del socialismo de mercado y establecieron su propio polo de poder, sin embargo dos países, Cuba y Corea del Norte se mantuvieron si abrazar el capitalismo dentro de sus fronteras. La caída de la URSS provocó una enorme crisis tanto con Cuba como en Corea, estos dos países se encontraron en una situación de extrema dificultad, EEUU redobló su hostigamiento hacia ellos, y estos acabaron desarrollando diferentes estrategias para proteger su revolución.

.¿Por qué la odiamos? El uso del “poder duro” y el olvido del “poder blando” por parte de Corea del Norte.

Vamos a comparar estos dos ejemplos de países socialista y como utilizan diferentes formas de poder para mantener su soberanía y su respeto a nivel internacional. Es en este momento cuando el odio a Corea empieza a generarse.

Cuba por ejemplo se ha caracterizado en los últimos 50 años por el uso del “poder blando” o “soft power”, es decir, ha utilizado su patrimonio cultural y diplomático para asegurar su soberanía y expandir su influencia. La educación y sanidad cubanas son ejemplo para América latina, hay miles de médicos cubanos en los países tercermundistas –lo que genera una solidaridad inmensa hacia la isla-, y miles de estudiantes de países subdesarrollados estudiando medicina o magisterio en Cuba –con la transmisión de valores que
(Manifestación en España
en solidaridad con cuba)
esto significa-, siempre que hay una catástrofe los cubanos son los primeros en acudir, a nivel cultural la producción de la isla es enorme comparada con sus vecinos, y no solo eso, si no que intelectuales de otros países defienden la revolución cubana, llegando al punto en que propios intelectuales norteamericanos han acabado haciendo documentales a favor de la revolución cubana, como Oliver Stone o Michael Moore. Esto unido a las relaciones internacionales hace que hoy en día
sea inconcebible una invasión a la isla por parte de EEUU, es más, hoy Cuba es un referente moral para muchos países latinoamericanos y para millones de trabajadores en todo el mundo.

(Oliver Stone, galardonado director norteamericano, con Fidel Castro)

Sin embargo, Corea del Norte ha utilizado el “poder duro” o “hard power”  para mantener su soberanía, es decir, la fuerza militar, el ejército norcoreano es conocido como uno de los más poderosos del mundo, el desarrollo de su programa nuclear y balístico causa miedo entre las potencias occidentales, esto hace que ningún militar (a día de hoy) se plantee invadir Corea, el coste de derrotar a los norcoreanos es incalculable. Sin embargo, volvemos a la pregunta que nos hacíamos al principio ¿Qué europeo medio no apostaría por una invasión de Norcorea? La utilización de ese poder duro, de ese poder
militar, tiene una serie de ventajas –que militarmente no puedes ser invadido y por lo tanto mantienes tu soberanía- pero no utilizar el “poder blando” el poder diplomático, cultural, de solidaridad causa enormes desventajas, ¿qué información tenemos de Corea del Norte que  venga de fuentes de la propia Corea? ¿Cuántas embajadas tiene? ¿Qué relaciones diplomáticas? ¿Se preocupa el gobierno de Corea del Norte de desmentir las acusaciones que se lanzan? Esta falta de interés por la imagen que se da al exterior causa cosas como que en nuestro país se emitan constantemente documentales difamatorios sobre la actual Corea, si esto ocurriese sobre por ejemplo, Francia, sin duda el embajador francés se quejaría y el documental probablemente se retiraría. O por ejemplo, si se lanza sobre Cuba el bulo de que solo se les permite cortarse el pelo de 3 formas diferentes, al día siguiente, tienes un pequeño reportaje en el portal cubainformación sobre las peluquerías cubanas y los cortes de pelo que llevan los cubanos, desmintiendo la falsa noticia, si esto ocurre sobre Corea, ¿Quién responde? Se alimenta el bulo, el monstruo que existe sobre Corea.

(Jon Sistiaga en Corea del Norte, en su documental afirma que le impedían grabar al aire libre)
(Otro ejemplo de como manipulan los medios españoles -aún el progresista Público- sobre Corea del Norte)

Corea del Norte molesta al imperialismo (al igual que Cuba) sin embargo, es mucho más fácil conquistar la mente de los ciudadanos occidentales con la repulsa hacia Corea del Norte que hacia Cuba porque la isla se defiende de estos ataques. Últimamente el país asiático está empezando a utilizar ese poder blando a través de la asociación de amigos de Corea del Norte “KFA” y de su “embajador” el catalán Cao de Benós, que recorre salas y platós de toda Europa, ¿Pero es suficiente esta labor para contrarrestar a toda la maquinaria propagandística del imperio?